jesus-nacimientoEsa noche entré en la choza de Belén… y contemplé a María que tenía en sus brazos al Dios encarnado y le decía: ¿Cómo puede ser esto? ¿Un Dios que se hace carne de mi carne y sangre de mi sangre? ¿Cómo puede ser esto? Dios depende absolutamente de mí… soy su madre y al mismo tiempo su hija… depende de mis caricias, de mi afecto, de mis abrazos, de mis pechos… Dios se ha hecho pequeño para que le pueda amar.

¿Qué gran Misterio es éste que estoy viviendo hoy, aquí y ahora? Dios no puede nada, no tiene nada, no sabe nada… y sin embargo es Dios… ¡Claro! Dios es solo Amor y nada más que Amor. … Dios se hace hombre, para que el hombre sea dios…

Y yo que pensaba que Dios era Soberbio, y que estaba en todo su derecho a serlo…

Y yo que pensaba que Dios era Orgullo, pues estaba satisfecho de todo…

Y yo que pensaba que Dios era Avaricia, pues todo era para él…

Y ahora, me viene un Dios hecho hombre que no puede nada, no sabe nada, no tiene nada… envuelto en pañales y recostado en un pesebre.

Y yo que quería llegar a Dios por lo sobrenatural y lo sobrehumano, y viene un Dios que se hace natural y humano nacido de mujer, sometido a la cultura y a la Ley…

Si yo huía de la debilidad humana para poder alcanzar a Dios, y viene Dios en la debilidad humana para alcanzarme a mí.

¡Ya empiezo a entender! Al grande no se le puede amar, sólo haciéndose más pequeño es que yo le puedo amar… en el pesebre me está diciendo como a María: ¡Necesito de ti! ¡Tengo sed! ¿Me amas?

Y eso es lo que me va a enseñar: ¡Quien quiera ser Grande entre ustedes sea el más pequeño de todos!

Por eso se ensalzó su Nombre sobre todo nombre, y ahora es el Grande ¿Por qué? Porque se hizo el más pequeño de todos…

¿Seremos capaces de hacernos pequeños?

Padre J.March