El ateísmo no es resultado de la ciencia o del conocimiento, es una posición ante la realidad que ha decidido aceptar las explicaciones naturales como las únicas posibles para entender y conocer la realidad. Para ello elige el método científico como el más seguro para construir las bases de su existencia.

Por ejemplo, si distintos psiquiatras encuentran que no existen trastornos psicosomáticos que puedan explicar las posesiones demoníacas (incluido hablar en lenguas, fuerza extraordinaria, conocimiento no explicable)… el ateo tiene que por coherencia existencial decir que la posesión se debe a algún trastorno no conocido… aunque la explicación que mejor la explica es precisamente la actuación de un agente externo.

Otro caso sería por ejemplo las personas que han sufrido experiencias cercanas a la muerte. La única explicación posible para un ateo es decir que la mente ha alucinado por todo el cocktail químico que enfrenta el cerebro en estos casos. Pero eso no explica el conocimiento que la persona tiene de lo que sucedía a su alrededor mientras estaba en ese estado, o el conocimiento aumentado que logra al ver y relacionarse con esta realidad fuera de la consciencia física. El ateo no dará ningún paso fuera de su posición aunque la explicación más potente sea la existencia de una continuación de la vida.

O imaginemos que se presentan argumentos, e incluso una experiencia de una realidad moral en el hombre, la única explicación naturista/atea será que es una experiencia moral relativa o predispuesta como una adaptación evolutiva, aunque haya muchos argumentos que pongan en entredicho la coherencia de esas respuestas no aceptará ninguna otra. Ni aunque en su experiencia vital encuentre atisbos de una consciencia y de un sentido moral, todo eso es pospuesto para cuando podamos estudiar, disecar y entender estas realidades desde el laboratorio.

Bajo ningún concepto pretendo decir que el ateísmo este errado, no existe argumento alguno que pueda probar esto de manera definitiva ya que el ateísmo es una posición ante la realidad, y lo más que se puede hacer es dar motivos por los cuales no es tan razonable dicha posición absoluta. Ante todo porque muchos adoptan el ateísmo por las razones equivocadas…

El ateísmo se gesta casi siempre del miedo, la ignorancia, el enojo o la indiferencia.

El miedo es entendible, es cuando alguien se pregunta ¿realmente todo esto puede ser cierto? ¿Puedo entregar el control de mi vida a Dios, a su Palabra? ¿Cómo puedo estar seguro, cómo puedo tener certeza? Es un temor natural que no solo vive el ateo, también es parte de la experiencia del Cristiano. Ademas a este temor se suman las preguntas… ¿Cómo creer si hay muchas religiones? ¿Como creer si estos sacerdotes hicieron cosas abominables? ¿Como creer si la Iglesia hizo esto en el siglo VII? ¿Inquisición, Galileo? ¿Como puede permitir Dios el mal?… El problema no son las preguntas, pero ¿de qué se alimenta el miedo? de ignorancia.

El problema con la ignorancia es que hace preguntas pero no quiere razonar o buscar verdad en las respuestas, lo único que termina haciendo es querer justificar el miedo inicial a entregar su existencia a algo poco certero.

Lo veo todos los días, el 99% de los “argumentos” ateos son basados en la ignorancia. No tengo problema con alguien que decide simplemente que su vida debe construirse sobre la base de la certeza “absoluta” que le entregan sus sentidos, pero decidir una posición existencial sobre la base de la ignorancia es otra cosa. El ateísmo ignorante se alimenta a su vez de las emociones como el enojo o el odio

Cuando el ateo no le interesa salir de la ignorancia de sus suposiciones, cuando no pregunta para realmente conocer el Cristianismo que rechaza, lo hace porque lo ciegan las emociones… “Esta persona muy creyente me hizo esto”, “Odio a ese Dios que dejo a mi hermana morir”, “No quiero saber nada de ese Dios que permitió esta enfermedad”, “No quiero saber nada de esa moral que me causa sufrimiento porque no puedo aceptarla”…

Por último tenemos la indiferencia, el ateo que simplemente no aparece en los foros, ni en el Internet proclamando lo que cree o no cree, es aquel que la vida y lo que le proporciona es más que suficiente y no se pregunta ni le interesa preguntarse. Aunque la vida está configurada para que al menos un par de veces nos preguntemos acerca de las cosas importantes y tengamos que adoptar una posición ante la realidad, el indiferente vive como si nada hasta que no lleguen esos momentos.

Existen ateos de todo tipo, desde moderados hasta fanáticos, pero todos tienen al menos uno o una combinación de esos cuatro factores en distinta intensidad.

Esto está dicho no solo desde la observación, sino desde la experiencia de personas cercanas y ante todo de la experiencia propia. Lo que me motiva a escribir esto es el deseo de tener un verdadero dialogo con el que no cree, pero para poder tener esas conversaciones hay que poner las bases y los motivos por las cuales se está dialogando. Esto nos ayudará a entender que por ejemplo cuando hablamos de la resurrección, donde lo más lógico sea aceptar que los Apóstoles tuvieron una experiencia de Cristo resucitado, al ateo le parecerán más creíbles un sinfín de explicaciones elaboradas cada vez más improbables. O que cuando se cuestionan los motivos que llevarían a los Apóstoles a mentir a pesar de que les haya costado cárcel, odio, rechazo y la vida misma, el ateo alude a intereses “económicos” o de “engañar” a la gente. Un lente bastante pesimista, corto, y con poco conocimiento de la psicología humana. ¿Por qué quiere creer esto? Porque cuando se es ateo y de antemano se rechaza cualquier realidad fuera del materialismo entonces no importan los argumentos, la explicación siempre tendrá que darse dentro de ese cuadro mental y existencial, entonces no se confía en nadie, en nada, en ningún argumento o razonamiento que pueda siquiera mostrar atisbos de una realidad distinta a la aceptada.