Te quebraron, te hicieron bullying, hoy y de pequeño, te abandonaron, te engañaron, te pidieron una ruptura, un divorcio. Te corrieron de tu trabajo, te rechazaron.

Sufriste y eso es inevitable, pero sigues viviendo eso, no lo dejas ir, y esto no es por el dolor verdadero, es porque ahora es el ego quien habla, el ego herido a muerte que pide venganza disfrazada de una falsa justicia. Es tu ego herido que quiere ser restituido, pero estás mal y te hundirás cada vez más, porque tu ego te miente haciéndote creer que todo esto se trata solo acerca de ti.

Tu vida no es acerca de ti, no es acerca de lo que otros dicen de ti, piensan de ti, te hicieron a ti, es acerca de lo que puedes hacer por los demás. Es acerca de quien está a tu cargo, tus padres, o tus hijas o aquel que depende de ti, aquellos que están esperando que te levantes de tu estúpida conmiseración y amor propio herido y te hagas responsable de tu vida y de ahogar el ego.

El ego muere cuando estás ocupado haciendo lo importante y lo importante es lo que podemos hacer por otros, eso es lo único que tiene el sentido lo suficientemente poderoso para soportar cualquier sufrimiento.

Basta de hablar de ti, de miles de fotos y videos de lo divertida que es tu vida, de lo feliz que estás, de lo grandioso que eres, cuando por dentro es tu ego que busca el aplauso vacío de quienes no entienden que te dañan al hacerte tanto caso, al centrarse en ti.

Si tú eres el centro entonces tu dios es lo que dirán los demás, lo que pensarán. Eso es el infierno, el lugar donde tu eres el centro, el lugar donde solo estás tú.

¿Quieres amor? ama… si respiras es porque Alguien te ama tanto que existes y puedes llorar y luchar, y criticar, y seguir… dalo todo para que puedas crecer. Es la ley espiritual, mientras más nos damos, más tenemos, pero si solo buscamos llenarnos, poco a poco vamos muriendo solos y pequeños.

La máxima felicidad del hombre está en el diálogo con otros, en la profunda realización de que yo soy verdaderamente alguien cuando me desprendo para enriquecer al otro, a mis hijos, mis amigos, mi esposa, mis padres, el más necesitado.

La ventana de las redes sociales nos muestran lo vacía que es tu vida mientras más hablas de ti. Nunca he confiado en alguien que tiene más fotos de él que de algo que le apasiona.

Hay velas que solo tu fuego podrá encender y tu sigues dejando que tu ego te mantenga en una habitación fría, tú solo, guardándote para ti, con tu fuego pálido ya, destinado a extinguirse en la mezquindad de quien sólo supo adorarse a sí mismo.