Tácito (56–117 D.C.)

Publius Cornelius Tacitus (A.D. ca. 56–117) es considerado por muchos uno de los más grandes historiadores Romanos de la antigüedad, por la calidad de sus escritos y por su uso cuidadoso de registros públicos, reportes oficiales y testimonios directos. Como senador Romano, tenía especial acceso a todas estas fuentes, y hace uso de ellas frecuentemente en sus escritos. Escribió dos grandes obras históricas, los Anales (109 D.C.) y las Historias (100–110 D.C.); de ambas solo han sobrevivido fragmentos. Cada obra contiene una referencia al Cristianismo.

Estos pasajes se consideran auténticos. Encajan en su contexto inmediato y están escritos en estilo propio de Tácito. Más aún, su marcada hostilidad hacia el Cristianismo en estos pasajes hablan fuertemente en favor de su autenticidad. [1]

Testimonio

En consecuencia, para deshacerse de los rumores, Nerón culpó e infligió las torturas más exquisitas a una clase odiada por sus abominaciones, quienes eran llamados cristianos por el populacho. Cristo, de quien el nombre tuvo su origen, sufrió la pena máxima durante el reinado de Tiberio a manos de uno de nuestros procuradores, Poncio Pilato, y la superstición muy maliciosa, de este modo sofocada por el momento, de nuevo estalló no solamente en Judea, la primera fuente del mal, sino incluso en Roma, donde todas las cosas espantosas y vergonzosas de todas partes del mundo confluyen y se popularizan. En consecuencia, el arresto se hizo en primer lugar a quienes se declararon culpables; a continuación, por su información, una inmensa multitud fue condenada, no tanto por el delito de incendiar de la ciudad como por su odio contra la humanidad.

Anales (15.44)

Puntos Interesantes

Tácito escribe esto para hablar de Nerón, no tiene interés en documentar a los Cristianos, pero precisamente como el Emperador los uso como chivos expiatorios para culparlos del incendio de Roma en el año 64 d.C., Tácito se toma el tiempo de explicar el origen y la opinión pública de esta “secta” religiosa.

1 Se menciona como el origen de los Cristianos a Cristo quién sufrió la pena máxima (crucifixión hasta morir) de manos de Poncio Pilato.

2 Tácito hace una acotación interesante, la “superstición muy maliciosa” se había sofocado por un momento, pero después estalló en Judea e incluso llegó hasta Roma. Aquí vemos el ritmo contado en los Evangelios. A la muerte de Jesucristo y aún después de su resurrección, los apóstoles permanecen ocultos hasta Pentecostés. Es en ese momento que con toda la fuerza del Espíritu Santo prometida por Jesús, se inicia con celo la proclamación de la palabra en Judea y posteriormente más allá hasta Roma. Para Tácito como pagano romano lo más lógico era esperar que a la muerte del líder el movimiento se disolviera como había pasado con muchos otros antes de Cristo, pero la muerte de Jesús no había logrado detener a los apóstoles, nosotros sabemos que eso se debe a que este líder no era cualquier otro sino el mismo Hijo de Dios encarnado y resucitado.

3 Tácito menciona que la razón final por la que los Cristianos eran condenados no era tanto por el incendio (cosa que no podían probar que los Cristianos habían provocado) sino por su “odio a la humanidad” (odio humani generis). Este cargo de “odio a la humanidad” era comúnmente otorgado a magos y hechiceros, y las penas incluían: ser expuesto a las bestias, cortarles la garganta o ser quemados vivos. Tácito menciona dos de estos tres castigos siendo aplicados a los Cristianos, más crucifixiones. Esto es interesante ya que para el pagano los milagros de los apóstoles y primeros Cristianos debieron verse como “magia” o hechicería, así que fue más fácil condenarlos por ello con todo y testimonios, que por un incendio que no provocaron.

4 Quindecimviri sacris faciundis, era un consejo de sacerdotes de los cuales Tácito formaba parte. Se encargaba de supervisar todos los mitos y religiones no romanos. Nuestro historiador estaba en la posición y obligación de estar muy familiarizado con todo lo que pudiera relacionarse con el Cristianismo como movimiento religioso. Si Tácito hubiera podido hablar de los orígenes del Cristianismo como fundados en un ser mítico o una idea ancestral lo hubiera hecho, pero Tácito no hace referencia a ello, sino que apunta como su origen a un líder real, que fue crucificado en un tiempo concreto por una oficial romano concreto.

5 Tácito califica a los Cristianos como clase “odiada por sus abominaciones”. Aunque Tácito no menciona cuál era dicha abominación, sabemos por otros testigos y por los mismos evangelios que se hace referencia a la Eucaristía, ya que los Cristianos decían comer la carne y la sangre de Cristo lo cuál a los paganos les sonaba a canibalismo.

De Tácito podemos saber que:

1 Ya había Cristianos en Roma por el año 64 d.C.

2 El movimiento de los Cristianos se debe a Cristo

3 Cristo fue una persona real que recibe la pena máxima a manos de Poncio Pilato durante el reinado de Tiberio

4 Se hace ya una diferencia entre Cristianos y Judíos

5 Se habla del mismo ritmo con el que se narran los evangelios: (1)Sofocación del movimiento por la muerte del líder, (2)vuelta la vida en Judea, (3)y posteriormente Cristianos hasta en Roma.

Defensa Atea

Los ateos argumentan que Tácito solo repite lo que los Cristianos dicen y no le interesa la precisión de sus datos, pero esto es muy improbable. Por ejemplo Tácito menciona que el movimiento inició en Judea, y esto es correcto si se toma la resurrección-Pentecostés como el inicio del Cristianismo, que es lo que se veía a los ojos de los paganos. Pero un Cristiano sabe que el movimiento inicia en Galilea con la predicación de Jesús. Si Tácito estuviera repitiendo predicación Cristiana hubiera mencionado Galilea como la fuente del Cristianismo.

Otro ejemplo es el término “procurador” que Tácito usa para describir la posición de Poncio Pilato. En el Nuevo Testamento el término comúnmente usado es “gobernador”. Si el historiador estuviera usando fuentes Cristianas, hubiera repetido lo que los Cristianos decían (Nuevo Testamento), pero sin embargo usa un término diferente.

Existe otra línea de defensa atea que menciona la mención de Cristo en Tácito como una interpolación (un añadido posterior). Pero este argumento ha sido descartado por la mayoría de historiadores y eruditos, de hecho se considera el testimonio de Tácito como un texto valioso e histórico que aporta datos acerca del Cristianismo primitivo.

La interpolación es extremadamente improbable y la carga de la prueba cae sobre el ateo, ya que la evidencia textual, el estilo, el punto de vista y el contexto muestran la autenticidad del texto.

El estilo de la mención de Cristo es completamente equivalente al estilo de Tácito, su uso de palabras y sus digresiones ante el tema principal. La manera en como se habla de Cristo y los Cristianos es perfectamente coherente con la de un historiador romano pagano de la época. Además el contexto es decisivo, el punto a relatar de historiador es el incendio de Roma y cómo los Cristianos fueron el chivo expiatorio de Nerón para culparlos del mismo. Tácito menciona el origen de los Cristianos como dato informativo hacia sus lectores, escribiendo que toman su nombre de “Cristo” que tuvo la pena máxima a manos de Poncio Pilato. Este acto romano sofocó por un momento el movimiento para luego romper con fuerza de nuevo en Judea y luego en Roma. Si quitamos la mención de Cristo, el resto del pasaje no tiene sentido ya que Tácito diría que el movimiento fue sofocado por Nerón (no por Poncio Pilato), pero entonces la mención de que los Cristianos iniciaron en Judea, luego sofocados, luego de nuevo en Judea y a partir de ahí en Roma, no se entiende ya que los Cristianos están en Roma hasta después del intento de sofocación del movimiento no antes. Si Nerón es quién sofoca el movimiento en Roma, la secuencia de Judea-Sofocación-Judea > luego Roma, no hace sentido sin la mención de Cristo muerto a manos de Poncio Pilato en Judea.

Por último sería bastante improbable que cualquier historiador romano aceptara que uno de sus propios procuradores haya sido incapaz de sofocar por completo una superstición que había ya llegado hasta Roma si no fuera un dato real. Si Tácito hubiera podido mencionar que el Cristianismo nace de un ser mítico, de una copia de otros cultos, de una superstición de un líder que murió en una batalla, etc. hubiera dicho eso en vez de mencionar la ejecución de un líder religioso bajo la mano de un funcionario romano. Pero no lo hace porque reporta lo que es conocido e innegable para el como historiador.

La No-Historia, acotaciones finales

La mayoría de los intentos por desacreditar las fuentes que mencionan la existencia de Cristo fuera del Nuevo Testamento han sido ideadas por el pensamiento ateo en base a poca evidencia y muchos “podrían ser…”. No se usa una metodología coherente donde la duda viene soportada de proceso y método, sino que desde la premisa “no puede ser posible que Cristo haya existido” se buscan todos los posibles “podría ser…” Podría ser que los Cristianos modificarán los textos más adelante, podría ser que Tácito, un historiador Romano no le importaba lo que redactaba, podría ser que el testimonio habla de otro Cristo, podría ser que… Esto lleva a una cadena infinita de podrían ser que a pesar de ser descartados por la mayoría de los eruditos e historiadores, se sigue repitiendo de manera acrítica.

El Conjunto

Para entender cualquier suceso histórico hay que mirarlo desde todas las fuentes, desde sus orígenes y también desde sus consecuencias o impacto. No es intentar destruir a base de conjeturas un texto antiguo o un testimonio pagano, sino conjuntar todos los testimonios, paganos, Cristianos, hostiles, benévolos y sumarlos al impacto que a través de los Siglos hasta el día de hoy ha tenido el Cristianismo. Con esto podremos comenzar a entender de manera más profunda que fue lo que inició en Galilea y que hace un eco poderoso hasta el día de hoy.


[1] Hostile Witnesses, Gary Michuta