jmjDios nos creo por amor, para compartir con Él la grandeza de existir. Pero había un requisito, para poder amar, para poder tener una relación real con otro ser, era necesario que tuviéramos la capacidad de elegir. No había otra manera, no había otra posibilidad… en el abismo del mal se encuentra la realidad de un ser con capacidad de elegir.

¿Si tu fueras por unos segundos dios y tuvieras la capacidad de hacer que tu novia no pudiera elegir otra cosa que no sea a ti, o darle la libertad de elegirte o dejarte, y tu amor por ella es profundo y real…? ¿Que harías?

Tú, como dios sabes que tu novia se alejará de ti aunque seas la única razón de su felicidad y bien, todo para irse a prostituir lejos de ti. Por un lado no quieres que se aleje, pero por otro no puedes tener una relación real con alguien que ya no es alguien sino algo, algo que no puede hacer otra cosa que no sea elegirte, un objeto programado.

El sufrimiento es una causa real, metafísica, existencial de un ser que se aleja de la fuente de toda bondad, de toda bienaventuranza, de todo bien, de la fuente misma que es la vida.

Esta es la terrible y seria verdad que sostiene toda nuestra existencia… Dios es la única razón de nuestro existir y la única fuente de todo lo bueno, lo bello, lo verdadero… ningún ser puede jamás sobrevivir fuera de Él… alejarse de Él es desintegrarse, y sin embargo podemos optar por ajarnos de Él. El “castigo” a no optar por Dios no es algo que Dios nos “de”, es la única consecuencia posible en este universo… es como ir abandonando la atmósfera de la tierra para asfixiarte en un espacio sin oxigeno, no es un castigo de la naturaleza, es la única posible consecuencia.

El sufrimiento que vivimos es causa de un alejamiento de Dios, no es solamente un alejamiento personal, es un abismo que abrió la humanidad, es ya parte de nuestra naturaleza caída. La creación entera ya no es el proyecto que salió de las manos de Dios, es la creación caída que esta puesta en manos de los hombres.

Dios creo un mundo real, con decisiones reales, con personas reales, que se impactan entre ellas de manera real.

Es cierto, Dios pudo haber simplemente no habernos creado, pero por alguna razón que escapa nuestra limitada comprensión —y esto es así porque existimos— decidió que valía la pena crearnos aun a riesgo de condenarnos a nosotros mismos.

Sufrir es una de las tantas cosas que viviremos como personas, con Dios o sin Dios. Pero con Dios el sufrir ya no es un sin sentido sino que puede ser un lugar de entrega, la oscuridad ya no es un lugar de temor cuando voy lado a lado de quién se entrego por mi. Con Dios… sin importar el sufrimiento y todo lo que esté en contra, la muerte ya no tiene la última palabra.