¡Dame una evidencia de Dios! ¿Qué es una evidencia? En términos de definición: Una evidencia es un conocimiento que se nos aparece intuitivamente de tal manera que podemos afirmar la validez de su contenido, como verdadero. En un sentido más restringido se denomina evidencia a cualquier conocimiento o prueba que corrobora la verdad de una proposición.

Hasta aquí el diccionario. En términos directos, la evidencia es un dato que nos permite saber —con distintos niveles de certeza— cierto aspecto de la realidad.

No existe tal cosa como un solo tipo de evidencia, sino distintos tipos, por ejemplo, aquella producida dentro del método científico para probar hipótesis, el cuál incluye la experimentación y la reproducibilidad. (Ej.: Quiero saber que pasa si mezclo agua con aceite en la misma proporción)

¿Que otros tipos de evidencia existen? Evidencia matemática y lógica, evidencia arqueológica, evidencia histórica, evidencia filosófica, evidencia forense, etc. Tomemos estas dos últimas de muestra. Yo no puedo probar que existió Akhenaton por medio de la experimentación y la reproducibilidad. Tampoco puedo probar que la Batalla de Termópilas sucedió con el mismo grado de certeza que la evidencia que tiene un experimento reproducible. No puedo regresar a ver con mis ojos los eventos ni reproducirlos una y otra vez. La evidencia histórica tiene que encontrar sus propios métodos que produzcan certeza. Pero esta certeza siempre es muy variable y depende de la arqueología, testimonios, fuentes y datos disponibles.

En la evidencia forense, para poder saber la causa de muerte de una persona que se supone fue asesinada, —aunque las técnicas forenses en ADN han avanzado— el testimonio de personas y los motivos personales tienen un gran peso dentro de la evidencia. Lo mismo podemos decir de la evidencia que genera la psicología, la psiquiatría, la sociología, la antropología, la astrofísica… Cada campo del conocimiento humano tiene su propia metodología siempre perfeccionable para producir evidencia, que solo sirve para aumentar o reducir la probabilidad de una proposición, pero jamás podrá ser absoluta. Ni siquiera dentro de los experimentos controlados y reproducibles podemos estar 100% seguros que no haya variables no tomadas en cuenta o bias.

Además, como humanos, nos movemos con mucho mayores registros de evidencia que aquellos producidos por las distintas especialidades del conocimiento (que ya vimos, ofrecen un dispar grado de certeza). La evidencia de que alguien nos ama, la evidencia de que este trabajo es mejor que el anterior, la evidencia de la amistad, la evidencia de que esta decisión es mejor que la otra. No solo en la evidencia, también en las cuestiones fundamentales de la existencia ¿Por qué hacer un experimento científico y dar resultados honestos en vez de mentir? ¿Por qué no matar a todos los enfermos contagiosos terminales y evitar una pandemia? ¿Por qué tiene más sentido ser doctor que ser asesino serial? ¿Por qué tengo consciencia? ¿Por qué el arte me produce satisfacción? ¿Por qué confiar en mi pensamiento? ¿Por qué buscar la verdad?

¿Pero, qué hay de Dios?

Cuándo alguien pide la “evidencia” de Dios, tendría que definir qué tipo de evidencia. Por naturaleza y definición Dios es un ser fuera de la creación. No es un objeto o fenómeno más dentro de la materialidad del universo, como para ser observado o medido y por lo tanto descubierto. Un ejemplo sencillo es el del arquitecto. Si yo estoy solo dentro de una Iglesia, no puedo observar al arquitecto que la construyó, tampoco puedo hacerle pruebas, y si no dejó un registro escrito de su existencia, tampoco podría someter dicha evidencia a la metodología pertinente. Pero tengo la Iglesia, cuento con eso y a partir de ella puedo descubrir algo acerca de ese hipotético arquitecto.

Yo deduzco dos cosas de las personas que piden pruebas de la existencia de Dios:

  1. Que desean una evidencia científica de Dios cuando Dios no es experimentable de esa manera por definición (ejemplo del arquitecto).
  2. En su vida diaria se mueven con un sinfín de evidencias de dudosa certeza, pero que toman como ciertas, y no se atreverían ni podrían querer aplicarles la rigidez y estrechez de la experimentación y reproducibilidad para validarlas. No podrían vivir.

Una vez que entienden esto podrán hablar de la evidencia de Dios desde el término amplio y correcto, abarcando todas las fuentes del conocimiento humano, la deducción, inducción, filosofía, experiencia, testimonio, historia…

 

RESUMEN EN 7 PUNTOS

  1. Existen múltiples tipos de evidencia. La más común cuando se habla de Dios con ateos es la que se refiere al método científico, el cual incluye la experimentación y reproducibilidad. Evidencia acotada a un campo limitado del conocimiento.
  2. Fuera de la experimentación y reproducibilidad existen evidencias matemáticas, lógicas, históricas, filosóficas, sociológicas, forenses, etc.
  3. La historia por ejemplo no la puedo repetir, y no puedo saber con certeza si un evento ocurrió. Pero sí existen distintas metodologías que pueden mostrar la probabilidad de un dato histórico.
  4. En la ciencia forense por ejemplo, el testimonio y los motivos personales tienen peso al momento de resolver un caso de asesinato ante un jurado.
  5. Dios no es un objeto o ser más dentro del universo creado. Es por naturaleza y definición, un ser fuera de dicho universo y por lo tanto no puede ser sujeto de experimentación ni observación directa, no será descubierto de esa manera.
  6. Las evidencias de Dios se mueven en el espectro amplio de la evidencia, la deducción, inducción, filosofía, historia, experiencia.
  7. Nuestro propio ser humano es una de las evidencias más profundas de su existencia, nuestra conciencia, la racionalidad del universo, la capacidad de hacer ciencia, la búsqueda de una ley moral, la experiencia de un mal sin sentido y de un bien que nos arrebata, la percepción de los valores estéticos que trascienden lo empírico, el pensamiento, el libre albedrío, son realidades que muestran una complejidad en la realidad apuntando a un fundamento racional y trascendente.