El Ateísmo es siempre…

  1. Una respuesta emocional ante la incomprensibilidad de Dios
  2. Una respuesta ante la inseguridad que genera la incomprensibilidad de Dios
  3. Una respuesta emocional ante los actos de las religiones
  4. Una respuesta ante la inseguridad que generan la multitud de religiones

Me gustaría hablar de los dos primeros puntos y en otro artículo los dos últimos.

[av_dropcap1]1[/av_dropcap1] Una respuesta emocional ante la incomprensibilidad de Dios

¿Por qué si existe Dios, permite que mi hijo muera? ¿Por qué si existe Dios, permite que niños en África sufran hambre? Al final todas las preguntas de este tipo convergen en un simple hecho… rechazo a la existencia del sufrimiento.

¿Pero cómo puede un ateo hablar de una incompatibilidad entre el sufrimiento y la bondad de Dios? ¿Cómo puede un ateo que rechaza a Dios, saber qué es el bien? ¿Cómo puede alguien decir que la muerte o el hambre son un mal? Si pensamos esto con verdadera profundidad, vemos que no hay ninguna base para poder hablar de un bien y un mal en una creación puesta en manos del puro azar y de la entropía, todo sería relativo. Pero no hay nada relativo al ver a un niño sufrir cáncer en la cama de hospital, ni tampoco acerca del exterminio en los campos de concentración. De manera universal podemos entender estos hechos como intrínsecamente malos. Incluso si vamos más allá ¿sería bueno tomar a todos los que padecen de cualquier enfermedad contagiosa incurable y exterminarlos? Para la sociedad, la humanidad, la supervivencia sería un “bien”… pero los pocos locos que han pensado esto han sido rechazados unánimemente como monstruos y hacedores del mal. Como vemos existe una consciencia universal de lo bueno y lo malo. Podemos diferir en los detalles, en las implicaciones éticas inmediatas (¿el aborto es asesinato o no?, ¿robar al rico es bueno o no?) o podemos usar nuestras habilidades argumentales para engañarnos a nosotros mismos y creer que eso que hacemos mal no es malo realmente… pero al final, no existe otra posición que admitir la existencia de un bien y un mal que no proviene de nosotros, ni lo inventamos, ni procede de una naturaleza que no tiene ninguna obligación moral.

Bajo este panorama la simple afirmación “Dios no existe porque existe el mal” es contradictoria. Podemos afirmar la incomprensibilidad del mal, podemos querer rechazar a Dios por el dolor que me inflige pensar que existe y permite que suframos… pero este ateísmo esta un paso más cerca de una oración de reclamo que de un rechazo real al Dios que inconscientemente reclamamos respuestas.

¿El ateo puede probar que Dios tiene la obligación moral de evitar todo el sufrimiento? o ¿Existen razones para que el sufrimiento exista?. El Cristianismo ha dado razones de peso y coherentes a estas preguntas pero…

[av_dropcap1]2[/av_dropcap1] Una respuesta ante la inseguridad que genera la incomprensibilidad de Dios

Quitando lo emocional, el gran obstáculo del ateo es la completa inseguridad que se genera al creer en Dios. En el fondo de toda actitud religiosa existe la certeza de que nosotros no estamos en control, nosotros no somos el centro, hay algo más que nuestros planes. Es una posición de entrega difícil de adoptar y muy fácil de rechazar. Pero no es solo esta inseguridad de la que hablo. Me refiero también a que en el espíritu de esta época existe una necesidad casi enfermiza de querer una certeza absoluta a la cuál fiarme. En base a esto el nuevo ateísmo se ha abanderado del materialismo como el piso firme (o movedizo) en el cuál quiere construir su existencia. ¿Pero puede hacerlo de manera honesta? No me refiero a una honestidad ética, sino a si puede honestamente referir toda su existencia en una base puramente materialista. El método científico que nos permite conocer los fenómenos que impactan la materia (y nada más) no nos sirve para responder las grandes preguntas. Aunque la ciencia comprendiera el 100% de los fenómenos naturales seguiríamos con las mismas preguntas. ¿Por qué existimos? ¿Qué es el bien? ¿Cuál es el comportamiento moral? ¿Existe el sentido? ¿Por qué amar? ¿Por qué sacrificarse? ¿Realmente soy hijo de una aparición espontánea de elementos químico-físicos que evolucionaron en mi consciencia? Todo arte, toda expresión, toda búsqueda, todo argumento, quedaría descartado ante la apabullante realidad de lo mostrado por la ciencia, pero no ha habido época con más arte, expresión y argumentación que la actual… el avance del conocimiento científico no ha disminuido los dioses, el Cristianismo destruyo a los dioses, incluido el del estado y los poderes fácticos. El simple hecho de que el ateo quiera y pueda pensar, argumentar y usar la lógica contradice por completo el método científico como acceso absoluto al conocimiento y la realidad.

El ateísmo no puede honestamente basar toda su existencia de manera segura sobre el materialismo… será segura solo en apariencia, pero el espejismo se derrumbará ante cualquier atisbo del penetrante “quizá sea cierto” que debe retumbar en la consciencia de cualquier persona que no se dedique de manera consistente a callar esa voz.

Ante esto el ateo no debe temblar de inseguridad, sino abrirse a las verdaderas preguntas ¿existen razones para Dios? ¿es razonable pensar en Dios, buscarlo, hablarle? ¿quiero que Dios me hable? ¿se lo he pedido? El hombre vive de lo razonable, de la palabra, del logos, no de la certeza… la certeza es un espejismo.

—CJBS